
José Manuel Estrada (Buenos Aires, 13 de julio de 1842 - Asunción, Paraguay, 17 de septiembre de 1894) fue un profesor, escritor, político, intelectual y eminente orador argentino, representante del pensamiento católico.
Escribió numerosas obras sobre educación, historia y política de su país, fue diputado nacional por la Unión Católica y rector del Colegio Nacional de Buenos Aires. Se destacó por su firme oposición al laicismo y al liberalismo propios de la generación del 80, que gobernó entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. El 17 de septiembre, en conmemoración de su fallecimiento, se declaró en la Argentina el día del profesor.
ESTRADA EDUCADOR
En octubre de 1865 el director de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, Luis José de la Peña, lo convocó para dictar un curso de Historia argentina en la nueva Escuela Normal de Profesores que funcionaba en una habitación de la Escuela de Catedral al Norte. Estrada diseñó un curso de 30 lecciones en dos conferencias nocturnas públicas por semana: inmediatamente captó el interés de los vecinos ilustrados ya que en ese momento no era común que se estudiara la Historia del país.
En 1868, dado el éxito de sus cursos, publicó el libro Lecciones de Historia argentina, en el que se incluyen 21 de las 30 lecciones, desde la conquista hasta el gobierno de Rosas: más de la mitad de ellas tratan el período anterior a la Revolución de Mayo
El presidente Domingo Faustino Sarmiento tenía aprecio por Estrada, aun cuando discreparan en algunos aspectos ideológicos. Por eso, cuando en 1869 el presidente fundó una cátedra de Instrucción Cívica en el Colegio Nacional de Buenos Aires, lo designó titular. En ese año también Emilio Castro, gobernador de Buenos Aires, lo designó jefe del Departamento de Escuelas, cargo que antes había tenido el renunciante Luis José de la Peña y que Estrada ocuparía hasta 1870.
En esa época los maestros no tenían título ni se los evaluaba: Estrada organizó un ciclo de conferencias y cursos para su desarrollo profesional y propuso remover a quienes fueran menos competentes o tuvieran un injustificado ausentismo. El gobernador puso en práctica estas reformas de manera parcial, por lo que Estrada renunció al año siguiente.
EDUCACIÓN SECUNDARIA Y UNIVERSITARIA
Siguiendo las ideas de su época, Estrada consideraba que la educación secundaria tenía por objetivo la formación de la clase dirigente: «La instrucción secundaria, unidamente con la superior, profesional y facultativa, prepara la clase gobernante en las naciones organizadas bajo el principio de la igualdad política». Dado que se trata de una formación de dirigentes, el autor pensaba que la motivación no debía ser el lucro económico, sino la elevación del espíritu y de las facultades humanas.
Estrada afirmó que lo mejor sería que las universidades controlen a los colegios secundarios y dicten sus planes de estudio según se considere más conveniente para el ingreso a los claustros académicos; y que tanto universidades como colegios tengan personería jurídica para ser titulares de bienes inmuebles.
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